El festejo agresivo y popular es la droga que más necesito. Si tengo dudas sobre mis convicciones morales, mis decisiones cruciales, ese ritual frenetico y comunal coronado con rugidos de guerra me las arranca de un tirón, y me las escupe, para que me de cuenta de lo ridiculo que era, y me ria, me ria de mi mismo, de mi vida, y de mi felicidad.
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